Better
Querido blog:
Hoy el día ha ido mejor. La verdad es que ha sido una jornada bastante curiosa. Resulta que hoy iba a estudiar solo en la escuela, y así fue.
En primer lugar, fui en autobús para allá. Ya ahí empecé a sentirme bastante cómodo, mientras iba sentado, leyendo y escuchando música. Una delicia, estaba bastante feliz. Mi felicidad no hizo sino aumentar en cuanto entré en la escuela, cosa que no deja de ocurrirme y que me tiene un tanto preocupado, todo hay que decirlo. Aunque, la verdad, ahí me siento de maravilla. No sé qué tendrá que incluso con huelga de limpieza estoy tan agusto. Además, la biblioteca es bastante acogedora y está muy bien montada. Como te puedes imaginar, hoy me cundió más el día, quizás porque estaba solo y nadie me distraía. Y es que, además, hay muy poca gente por ahí ahora, y eso también influye positivamente. Tan bien me sentía solo que no tuve ningún problema en bajar solo a desayunar y, sumido en mis pensamientos, no eché nada en falta.
Por si fuera poco, pasó algo que me dejó con la típica sonrisa tonta. Sobre las 13 dejé de estudiar un momento para ir al servicio. Cuando volvía, mi mirada se cruzó con la de una chavala que, seguramente, también saldría del servicio; le sonreí y me devolvió la sonrisa, mientras seguía caminando hacia la puerta de la biblioteca. Cuando llegó, la abrió y, en vez de entrar, se quedó esperando a que yo pasara. Le volví a sonreír, le di las gracias y empecé a reírme porque me di cuenta de que en ese momento yo iba por delante y había otra puerta. Evidentemente, la abrí y le cedí el paso, mientras me reía bastante. Ella también se rió y me devolvió las gracias...
No sé por qué, pero son cosas que me hacen sonreír y estar feliz. Mientras esperaba el autobús que me trajera de regreso a casa estaba realmente feliz, controlándome por no gritar mientras cantaba. La verdad es que estuve toda la mañana pensando: Qué bien ha empezado el día, a ver cuánto tarda en estropearse... Al final, no se torció la cosa. La tarde en el curro fue como de costumbre, bastante agotadora, pero se podría decir que no fue muy mal.
Mañana vuelvo a ir con Cocolo a la escuela; como es normal en mí, tengo muchas ganas de cruzarme con dicha chavala; creo que ha sido ella la causante de mi felicidad mientras volvía a casa a comer.
Y aún no sé qué haré en fin de año...
Hoy el día ha ido mejor. La verdad es que ha sido una jornada bastante curiosa. Resulta que hoy iba a estudiar solo en la escuela, y así fue.
En primer lugar, fui en autobús para allá. Ya ahí empecé a sentirme bastante cómodo, mientras iba sentado, leyendo y escuchando música. Una delicia, estaba bastante feliz. Mi felicidad no hizo sino aumentar en cuanto entré en la escuela, cosa que no deja de ocurrirme y que me tiene un tanto preocupado, todo hay que decirlo. Aunque, la verdad, ahí me siento de maravilla. No sé qué tendrá que incluso con huelga de limpieza estoy tan agusto. Además, la biblioteca es bastante acogedora y está muy bien montada. Como te puedes imaginar, hoy me cundió más el día, quizás porque estaba solo y nadie me distraía. Y es que, además, hay muy poca gente por ahí ahora, y eso también influye positivamente. Tan bien me sentía solo que no tuve ningún problema en bajar solo a desayunar y, sumido en mis pensamientos, no eché nada en falta.
Por si fuera poco, pasó algo que me dejó con la típica sonrisa tonta. Sobre las 13 dejé de estudiar un momento para ir al servicio. Cuando volvía, mi mirada se cruzó con la de una chavala que, seguramente, también saldría del servicio; le sonreí y me devolvió la sonrisa, mientras seguía caminando hacia la puerta de la biblioteca. Cuando llegó, la abrió y, en vez de entrar, se quedó esperando a que yo pasara. Le volví a sonreír, le di las gracias y empecé a reírme porque me di cuenta de que en ese momento yo iba por delante y había otra puerta. Evidentemente, la abrí y le cedí el paso, mientras me reía bastante. Ella también se rió y me devolvió las gracias...
No sé por qué, pero son cosas que me hacen sonreír y estar feliz. Mientras esperaba el autobús que me trajera de regreso a casa estaba realmente feliz, controlándome por no gritar mientras cantaba. La verdad es que estuve toda la mañana pensando: Qué bien ha empezado el día, a ver cuánto tarda en estropearse... Al final, no se torció la cosa. La tarde en el curro fue como de costumbre, bastante agotadora, pero se podría decir que no fue muy mal.
Mañana vuelvo a ir con Cocolo a la escuela; como es normal en mí, tengo muchas ganas de cruzarme con dicha chavala; creo que ha sido ella la causante de mi felicidad mientras volvía a casa a comer.
Y aún no sé qué haré en fin de año...
29/12/2004 23:12 #.

