Improvisando (II)
(Capítulo anterior)
En vez de responder, me señaló el semáforo y prácticamente me obligó a cruzar la calle mientras forzaba una sonrisa. Mi mente quedó bloqueada y no fui capaz de hablarle de nada, por lo que continuamos en silencio hasta llegar a su portal. Pensaba que la extraña noche acabaría ahí, pero me equivocaba. La miré a los ojos y no había rastro alguno de un sollozo. Sus ojos volvían a brillar y sonreía, lo cual me extrañó bastante. Se había mojado un poco y tiritaba.
- ¿Cómo puedo agradecértelo? - Me preguntó. A mí se me ocurrieron bastantes cosas.
- No se me ocurre nada. Además, ya me has invitado antes, y me pilla de camino, no te preocupes.
- ¿Seguro que no quieres subir? Vivo sola y creo que te has dado cuenta de que esta noche necesito estar acompañada.
De repente se le cortó la voz y miró al suelo. Parecía que sus lágrimas volverían de un momento a otro, pero consiguió controlarse. La atracción que había sentido hacia ella en un principio estaba pasando a convertirse en otro sentimiento muy distinto, pero no sabría decir muy bien cuál. Seguía teniendo ganas de besarla, pero empezaba a tener un poco de miedo. No era ese mi ideal de una primera cita. Como tardé en contestar, se recompuso y me dijo:
- No pasa nada, apenas nos conocemos, lo entiendo. No te creas que suelo invitar a cualquiera, pero creo que eres un buen chico. Seguramente a ti sí te esperan en casa.
- La verdad es que mis padres están de viaje. No habría salido de no ser así, entre semana no me dejan.
- ¿Subes?
- Sí.
Entramos en el edificio y encendió la luz. Una única bombilla iluminaba la pequeña entrada. No había ascensor, por lo que subimos los tres pisos correspondientes por las escaleras. Al llegar me dijo en un tono juguetón:
- Adivina: ¿A o B?
- A.
A pesar de lo que pudiera decir Murphy al respecto, acerté. Abrió y me encontré ante un piso bastante pequeño pero muy bien decorado. Resultaba bastante acogedor. Entrando a la derecha estaba el salón, y separados por una cortina había una cama y una mesita de noche, que harían las veces de dormitorio. La cocina quedaba al otro lado, al igual que el cuarto de baño. Se disculpó y me dijo que iba a darse una miniducha porque había cogido frío, y me ofreció algo de beber para hacer más llevadera la espera. Decliné el ofrecimiento y me dio a leer la Heavy-Rock del mes anterior. No me importó, pues no suelo leerla. Me sonrió y dijo que no tardaría. Me pidió que no le robara ni la asesinara mientras se duchaba, y yo prometí intentarlo.
Cuando se metió en el baño me puse a reflexionar un poco: estaba en casa de una desconocida a la que había conocido hacía un par de horas, que me había pedido que la acompañara a su casa y que había estado llorando en el trayecto. Y yo me quejaba de la rutina...
De repente su móvil empezó a sonar, y oí cómo se le resbalaba el jabón y caía al suelo. Cerró el grifo y me pidió que mirara quién era pero que bajo ningún concepto cogiera.
- Es un número privado - Le respondí.
De nuevo se hizo el silencio.
- ¿Todo bien? - Pregunté.
- Sí - Mintió. Me di cuenta de que estaba llorando de nuevo.
En vez de responder, me señaló el semáforo y prácticamente me obligó a cruzar la calle mientras forzaba una sonrisa. Mi mente quedó bloqueada y no fui capaz de hablarle de nada, por lo que continuamos en silencio hasta llegar a su portal. Pensaba que la extraña noche acabaría ahí, pero me equivocaba. La miré a los ojos y no había rastro alguno de un sollozo. Sus ojos volvían a brillar y sonreía, lo cual me extrañó bastante. Se había mojado un poco y tiritaba.
- ¿Cómo puedo agradecértelo? - Me preguntó. A mí se me ocurrieron bastantes cosas.
- No se me ocurre nada. Además, ya me has invitado antes, y me pilla de camino, no te preocupes.
- ¿Seguro que no quieres subir? Vivo sola y creo que te has dado cuenta de que esta noche necesito estar acompañada.
De repente se le cortó la voz y miró al suelo. Parecía que sus lágrimas volverían de un momento a otro, pero consiguió controlarse. La atracción que había sentido hacia ella en un principio estaba pasando a convertirse en otro sentimiento muy distinto, pero no sabría decir muy bien cuál. Seguía teniendo ganas de besarla, pero empezaba a tener un poco de miedo. No era ese mi ideal de una primera cita. Como tardé en contestar, se recompuso y me dijo:
- No pasa nada, apenas nos conocemos, lo entiendo. No te creas que suelo invitar a cualquiera, pero creo que eres un buen chico. Seguramente a ti sí te esperan en casa.
- La verdad es que mis padres están de viaje. No habría salido de no ser así, entre semana no me dejan.
- ¿Subes?
- Sí.
Entramos en el edificio y encendió la luz. Una única bombilla iluminaba la pequeña entrada. No había ascensor, por lo que subimos los tres pisos correspondientes por las escaleras. Al llegar me dijo en un tono juguetón:
- Adivina: ¿A o B?
- A.
A pesar de lo que pudiera decir Murphy al respecto, acerté. Abrió y me encontré ante un piso bastante pequeño pero muy bien decorado. Resultaba bastante acogedor. Entrando a la derecha estaba el salón, y separados por una cortina había una cama y una mesita de noche, que harían las veces de dormitorio. La cocina quedaba al otro lado, al igual que el cuarto de baño. Se disculpó y me dijo que iba a darse una miniducha porque había cogido frío, y me ofreció algo de beber para hacer más llevadera la espera. Decliné el ofrecimiento y me dio a leer la Heavy-Rock del mes anterior. No me importó, pues no suelo leerla. Me sonrió y dijo que no tardaría. Me pidió que no le robara ni la asesinara mientras se duchaba, y yo prometí intentarlo.
Cuando se metió en el baño me puse a reflexionar un poco: estaba en casa de una desconocida a la que había conocido hacía un par de horas, que me había pedido que la acompañara a su casa y que había estado llorando en el trayecto. Y yo me quejaba de la rutina...
De repente su móvil empezó a sonar, y oí cómo se le resbalaba el jabón y caía al suelo. Cerró el grifo y me pidió que mirara quién era pero que bajo ningún concepto cogiera.
- Es un número privado - Le respondí.
De nuevo se hizo el silencio.
- ¿Todo bien? - Pregunté.
- Sí - Mintió. Me di cuenta de que estaba llorando de nuevo.
03/08/2005 00:39 #.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Cris
Tu eres una mala persona, ¿piensas dejar cada capítulo de "Improvisando" con esa pobre xika llorando? vamos vamos, más te vale que escribas pronto la tercera parte xq m estoy enganchando. El del telefono es un ex seguro q kiere jdoerle la vida, q penita por dios. ;___( jajajaja
Fecha: 03/08/2005 13:54.
Autor: infinitedreamw
Yo tengo otra teoría, se ha escapado de casa y la estan buscando!!! O es una traficante de armas nucleares!! Una espía de la URSS que tiene que hacerse con el microchip q t implantaron los extraterrestres la ultima vez que te abducieron!!
Bueno... no me dejes con la intriga que me monto la pelicula yo sola...
Bueno... no me dejes con la intriga que me monto la pelicula yo sola...
Fecha: 03/08/2005 18:19.
Autor: Elena
Estoy con ellas, eres cruel y malvado (no sé cuántas veces te lo habré dicho ya... ) Reconócelo, odias a esa chica y por eso la dejas siempre llorando... o también puede ser que nos odies a nosotr@s y por eso nos dejas con la intriga xD.
En serio, está genial, artistazo, sigue con la historia... pero sigue YAAA
^_^
En serio, está genial, artistazo, sigue con la historia... pero sigue YAAA
^_^
Fecha: 08/08/2005 19:55.

