Improvisando (V)

(Capítulos I, II, III y IV)

Muy bien - me dije - creo que esta noche te has superado. Ya habías metido la pata antes, pero eso de pasar la noche con una delincuente es nuevo, ¿no?

- ¿No dices nada? - Me preguntó ella, ajena a mis pensamientos. Yo no sabía muy bien qué decir, si bien una pregunta era evidente.

- ¿Por qué?

- Por error.

- Ya.

- Tienes que creerme.

- Pues tendrás que ser algo más explícita.

Sé que mi comportamiento había pasado a ser bastante grosero, pero si ya antes no me sentía muy cómodo en ese lugar, en aquel momento habría dado cualquier cosa por estar junto a mi almohada. Sin embargo, creo que ella se lo esperaba, pues no parecía estar molesta conmigo. Su voz temblaba un poco, pero su mirada seguía firme y segura. A pesar de no parecer muy nerviosa, respiró profundamente, cerró un momento los ojos y luego empezó a contarme la historia.

- Mis padres se separaron hace medio año, más o menos. Desde que era pequeña los había visto discutir bastante; probablemente por eso había llegado a la conclusión de que era algo normal en una pareja y no le buscaba más explicaciones. El año pasado, mi padre se fue a Asturias una semana por asuntos laborales, y yo me quedé con mi madre. Una noche fui a su habitación para decirle que iba a salir, y me la encontré llorando. Me asusté un poco y le pregunté qué le pasaba. Al principio me dijo que no era nada, pero evidentemente sabía que no era cierto, así que intenté hablar con ella. Me contó que justo antes de irse, había tenido una discusión bastante fuerte con mi padre, hasta el punto de que él le había pegado. Yo me quedé alucinada, y le pregunté si ya le había pasado antes. Me dijo que no, pero la verdad es que no sonó muy creíble. El caso es que, harta de escuchar todos los días en las noticias cómo un hombre asesinaba a su mujer, y a pesar de querer mucho a mi padre, le dije que no podía permitir eso en la vida. Me dijo que ella estaba enamorada de él, y sabía que el sentimiento era mutuo. Sabía que discutían mucho, pero lo veía normal y siempre acababan arreglando las cosas. Sin embargo, aquella noche todo fue distinto, sin saber por qué él la golpeó en la espalda y luego salió de la habitación. Después volvió algo afectado e intentó disculparse. Mi madre no contestó, así que él se enfureció más y le dijo que no se hiciera la dura.

Volvió a observar mi mirada, intentando averiguar mis pensamientos. Como yo no sabía qué pensar, de poco le sirvió, así que continuó.

- Yo estaba asustada por todas las historias que había oído, y porque nunca había visto llorar a mi madre, ni siquiera en el funeral de mis abuelos. Me llevo bien con mi padre, pero es mi madre quien siempre ha estado conmigo y no podía permitir que estuviese así. Le dije que debíamos poner una denuncia, pero ella se alarmó y me contestó que un golpe, que ni siquiera había dejado cicatriz, en veinte años de matrimonio no era para denunciar a nadie. Además, tenía miedo de que eso empeorara las cosas, así que busqué otra opción. Tras pensarlo detenidamente le dije que pidiera el divorcio. Tampoco le pareció una buena idea. Opinaba que debía esperar a ver si se calmaran las cosas cuando mi padre volviera; de no ser así entonces lo meditaría.
>>Empezaron a venirme imágenes a la cabeza y pronto comprendí que mi madre me había mentido. Recordé que un día había vuelto del colegio y mi madre estaba tumbada en la cama; decía que se había resbalado mientras bajaba por la escalera. También me acordé de unas Navidades en las que salí a comprar unos regalos, y en mi ausencia mi madre "se quemó accidentalmente" mientras preparaba la comida. Mi temor iba en aumento, así que la miré fijamente a los ojos y le dije: "No es la primera vez, ¿verdad?". Ella me miró desconsolada y rompió a llorar. Le dije que no se preocupara, que sí sería la última. Se cambió de ropa y fuimos a la comisaría a poner una denuncia.
>> En el camino me paré a pensar y no podía creerme lo que estaba pasando. Nunca me habría imaginado que mi padre fuese así. Siempre lo había considerado un hombre demasiado temperamental, y habíamos discutido varias veces, pero mis amigas también han tenido diferencias con sus padres, así que yo no lo veía extraño. Nunca lo había visto beber, e incluso una vez me dijo que no me sintiera inferior por ser mujer.
>> Poco antes de llegar a la comisaría, mi madre se puso nerviosa, me dijo que no había sido una buena idea y me pidió que volviésemos a casa. Me prometió que hablaría con él en cuanto regresara y que todo cambiaría. Yo me negué en rotundo, sabía que si mi madre había aguantado tantos años, no sería capaz ahora de revelarse contra su autoritario marido. Conseguí hacerle ver que estábamos haciendo lo correcto, pero ella estaba aterrorizada, así que la abracé como nunca antes lo había hecho y se calmó un poco.

>>Aquella noche mi vida cambió por completo.
07/09/2005 22:31 #.

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Autor: Elena

Cómo odio que me dejes con la intriga... grrrrr
jejeje

Fecha: 13/09/2005 01:24.


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