Planta
Querido blog:
El lunes llegué a planta en silla de ruedas, y me tumbaron en la cama. Sé que llevaba varios tubos conectados (hasta una sonda para mear) y que no me movía mucho. Les pregunté a mis padres cómo estaban y tal, y luego mi padre cuando vio que todo iba bien se fue a trabajar, quedándose mi madre conmigo. A partir de ahí, mi madre me ha cuidado como nunca. Ya te he dicho que tengo la mejor madre del mundo, pero bueno, sé que mucha gente piensa igual que yo: ahora sé que todos ellos se equivocan.
Vistias: El lunes vinieron a verme mis tíos y mis hermanos por la noche; el martes se pasó Rach (quien por cierto estuvo también el día de la operación y se ha portado de maravilla estos días). El viernes aparecieron Juan y Javi, Cris y Aguirre, que me trajeron una pizarrita magnífica, y de nuevo Rach, con quien estuve viendo ISI DISI. El jueves les tocó el turno a Alicia, Marta, Rosario y Lauirta (con ramo de flores), a Caldero (con ramo de flores también) y a Eva. El viernes Ali volvió. Como verás, no puedo quejarme por las visitas. Estoy tremendamente orgulloso de mis amigos.
Progresos: el lunes en planta me metí las dos bolsas de sangre que me había sacado con anterioridad. El martes me quitaron la sonda; el miércoles algunos analgésicos y el jueves lo demás, quedándome solo con el tubo en la nariz para comer.
Energía: el lunes estaba muy cansado, pero el martes ya estaba mejor, estuve más tiempo sentado. El miércoles también me encontraba bastante bien, pero el jueves me quedé sin energía porque empecé a intentar sorber y eso me agotaba. Era horrible estar diez minutos para dar tres minisorbos a un Cola Cao. Además, el miércoles no descansé bien. Sin embargo, la noche del jueves me dije que el viernes bebería, porque yo lo valgo.
Sueños: Sé que me he levantado millones de veces (bueno 3 ó 4) para ir al servicio cada noche. Además, recuerdo haber tenido millones de sueños (o miles), muchos de ellos extremadamente largos y que incluso se sucedían. También la noche del miércoles tuve un par de pesadillas: primero era un bolo gigante que no paraba de dar vueltas; me desperté y tenía la sensación de que mi lengua era muy larga para mi nueva mandíbula, lo cual agobiaba mucho. Luego me conseguí dormir de nuevo y me cargué medio Springfield, volviendo a despertarme. Horrible.

