Mi clase de francés
Querido blog:
Ya te había dicho lo que me gustaba ir a clase de francés. Sin embargo, llevaba ya cuatro semanas sin ir, por lo que ayer por fin conseguí hacerle un hueco. ¿Y qué pasó? Que había una fiesta, pues era la última clase del año. Había comida y bebida, no se dio clase y pusieron algunos vídeos franceses de youtube.
La verdad es que me lo pasé realmente bien. Sin duda alguna mejor que cómo me lo habría pasado si la fiesta hubiese sido de mi clase de teleco, lo cual, por cierto, da que pensar. Si me llevo mejor con la gente que está en un grupo en el que solo doy 3 horas de clase a la semana (y si las doy, porque hace un montón de tiempo que no iba), que con aquellos con los que paso mi jornada laboral, es que algo no marcha bien. Quizás les haya cogido manía, pero ya es casi irremediable; seguirán en mi clase hasta que acabe la carrera, y habrá que buscar la mejor manera de soportarlos. El problema es que cada vez hay cosas de ellos que me dan más coraje como, por ejemplo, que no quieran cambiar el examen de la optativa. Sinceramente, no lo entiendo. Además, está lo del viaje tecnológico, que parece que vamos a ser la única promoción que no lo haga. Somos tontos gilipollas.
Vaya, yo lo que quería era decirte que me gusta mucho mi clase de francés, no que detesto la mía (salvo contadas excepciones, como mi chófer, Leo, jolumaoj y poco más). Bueno, concluiré diciéndote que me tengo ganas de volver a verlos.

