Consecuencias de la tormenta

Querido blog:

Antes de anoche cayó una buena. Nunca en mi vida había visto tantos relámpagos y oído truenos tan de cerca. A la mañana siguiente, las consecuencias: un árbol caído (habiendo arrollado un coche), semáforos que habían perdido su habitual sincronismo (me tuve que parar en algunos que ni siquiera sabía que existían)...

Pero la última consecuencia ha tenido lugar hoy: cuando volvía del gimnasio me he cruzado con una señora en la puerta de mi casa y he mantenido una conversación con ella:

Señora: Uy, ¿qué ha pasado aquí?

Titoíto: La tormenta del otro día, que ha tirado un árbol.

S: Pero eso habrá sido un chispazo de un relámpago, ¿no? Porque el viento y el agua no pueden tirar un árbol que está tan fuerte como estaba este.

T: Sí, supongo que sería eso. Yo en mi vida había visto una tormenta igual. Y cayó encima de un coche.

S: Yo no le tengo miedo a las tormentas, pero aquella noche me fui a casa de mis hijas para quedarme con ellas, y las pobres no habían tenido mejor idea que la de apagar las luces y descorrer las cortinas para ver mejor los relámpagos, y un fogonazo casi les deja ciegas del impacto. Pero yo sí he vivido tormentas así. Recuerdo una vez que estaba en Madrid, porque yo soy de ahí, y había quedado con mi novio en la calle (introducir nombre de calle aquí). ¿Conoces Madrid?

T: No, no la conozco.

S: Pues deberías, es una ciudad muy bonita.

T: Sí, si he estado, pero no me conozco las calles y demás.

S: Bueno, pues yo había quedado con un novio que tenía ahí, y recuerdo que cogí un granizo, lo envolví con un pañuelo, lo cogí por las cuatro puntas y fui donde comprábamos nosotros los comestibles, y le dije al hombre: Dionisio, por favor, péseme usted esto. ¡Y pesó cuarto de quilo!

T: Wow.

S: Y cuando vi a mi novio se lo conté y me cambió la cara: ¿qué te pasa? - Le pregunté - Tienes mala cara. Y me dijo que estaba pensando que si eso había caído aquí, qué habría pasado en las viñas (era septiembre y tocaba recolectar). Yo le dije que si iba a estar toda la tarde con esa cara de mustio que me lo dijera y yo me iba, porque yo de joven era así: no aguantaba tonterías de nadie, porque para algo era yo muy guapa. ¿Entonces me dices que cayó encima de un coche?

T: Sí, un coche que estaba aparcado donde está ahora ese coche rojo. Si se fija el árbol estaba inclinado hacia la carretera.

S: Es que ahora está todo lleno de coches. Llegará el día en que haya más coches que personas. ¿Sabes? A mí ya no me gusta el mundo en el que vivimos. Lo siento por mis nietos, porque a mí ya me queda poco tiempo aquí. Y mis hijos... ¡Mis hijos son más viejos que yo! Uno tiene 56, otra 54 y la más joven 50. Yo tengo 79 años.

T: Pues no los aparenta usted :)

S: No los aparento, ¿verdad? Y si me hubieses visto de joven, yo era una belleza. Y mira, estoy operada del corazón, tengo un marcapasos, una válvula... Cuando me hacen una radiografía, le digo al médico que soy una ferretería. Yo estuve con un hombre sevillano, que no era muy simpático, la verdad. Pero era muy buena gente.

T: Mi hermano se ha casado ahora, este verano.

S: Pues que sean muy felices, y que no se divorcien. Que ahora las parejas nada más casarse ya están casando en divorciarse. Yo estuve casada 36 años con mi marido, y porque falleció hace ahora 16 años.

 

La conversación fue algo más larga, pero no la recuerdo muy bien. Qué mujer más maja, y qué gracia me hizo.

 

22/09/2007 22:03 Autor: gelmir. #.

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