El fin de una era
Querido blog:
El martes 6 de mayo di mi última clase junto a Paco. Ha sido, sin lugar a dudas, mi mayor apoyo en la carrera. De hecho, si no fuera por él ahora mismo a lo mejor me quedarían más de tres exámenes. He aprendido muchísimo con él, en estos años se ha convertido en una persona importantísima para mí, y es uno de los pocos a los que admiro profundamente. El primer parcial de tercero sin él fue bastante duro, y volver a tenerlo en clase en el segundo fue una ayuda estupenda en el año más complicado (para mí) de la carrera.
Han sido muchas horas tratando de atender en clase, explicándonos lo que el otro no entendía, criticando al resto de mediocres, metiéndonos con el profesor, metiéndonos caña mutuamente, riéndonos muchísimo... Y, sobre todo, ayudándonos siempre, ya fuera académicamente o con problemas no relacionados con la carrera. Uno de los mejores recuerdos que me lleve de estos años será, sin duda, su compañía. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la mente es alguna historia graciosa, pero acto seguido pienso en todo cuanto me ha enseñado.
Es, sin duda, un chico muy peculiar. Normalmente no hay término medio: o te cae estupendamente o no lo soportas. Dentro de la escuela conoce a muchísima gente y se lleva muy bien con la mayoría. Pero, según él, yo soy su único amigo de ahí. Y para mí, que alguien como él me considere especial, es algo alucinante.
Voy a echarlo muchísimo de menos. Una vez más, tengo que decirlo:
Paquito, qué grande eres, coño.

