Sonrisas
Querido blog:
A lo largo de los años he adquirido una maravillosa costumbre: sonreír. Cuando mi mirada se cruza con la de un desconocido, automáticamente sonrío. Donde más hago esto es en la biblioteca, seguramente porque es donde más tiempo paso, y porque se dice que la escuela es un lugar deshumanizado en el que todo el mundo va a su bola. Una sonrisa siempre es agradable y contagiosa.
Lo curioso es que a veces, cuando sonrío a alguien, dicha persona cree que nos conocemos y me saluda.
Y lo malo es que hay días que no me apetece en absoluto sonreír, y al cabo del día hasta me duele la boca.

