Intenso
Querido blog:
La de ayer fue una mañana intensa. Como te dije, el jueves me dieron mi primer trabajo serio que hacer: añadir unas cuantas líneas a una subestación, con sus señales de mando y demás, y con infinidad de puntos lógicos. Así que, tras los primeros nervios iniciales en los que miraba planos y no veía nada, me puse al lío. Salí un poco más tarde de las dos porque había quedado para comer a las 14:30 y tenía tiempo, y me fui tranquilo porque vi que seguramente me daría tiempo de hacerlo.
Ayer viernes, llegué y me puse directamente a trabajar. Entonces, la chica que me explica mis deberes (de ahora en adelante, Y) me dijo: "eso tienes que terminarlo hoy, ¿eh?", por lo que comprendí para la posteridad que "listo el lunes" significa "el lunes a las 9:00". Nos dije (a ella y a mí mismo) que no había problema y seguí con mi tarea. Estaba yo tan tranquilo añadiendo líneas cuando, a las 9:30, me di cuenta. Todo lo hecho hasta ese momento estaba mal. Me equivoqué y me puse a añadir líneas a otra subestación, así que tenía que volver a empezar. Y me quedaban cuatro horas y media de las siete que me habían dado.
Me agobié. Me agobié un montón. Rápidamente, empecé de nuevo y estuve toda la mañana sin parar, con unas prisas considerables y trabajando a piñón, tratando que nada me distrajera. Por desgracia, era viernes, lo que significa que toda la oficina está más nerviosa y hay mucho más ruido. Sin embargo, ayer no tenía tiempo para escuchar a los demás, no podía prestar atención a los temas de conversación más destacados. Tenía un trabajo que terminar y por mucho que corría veía que me iba a ser imposible terminar antes de las dos de la tarde.
A las 13:00, tras aclarar una duda con Y, le dije que no sabía si me iba a dar tiempo de acabarlo, y me dijo que el lunes todavía tendría un poco de tiempo para hacerlo. Como desconocía cuánto tiempo era "un poco", no me tranquilizó mucho su respuesta. Además, al ser mi primer entregable, me dijo que quería repasarlo antes de mandarlo (lo cual me pareció excelente).
Tras otra intensa hora de trabajo, a las 14:05 fui capaz de terminar lo gordo del trabajo. Tan solo faltaba editar los ficheros de scada y el punto ele. Se lo dije y me respondió: pues mándamelo y vete a tu casa.
Y eso hice. Ya en mi casa me dormí una siesta con la sensación de habérmela merecido, lo cual me sentó estupendamente. Y luego pasé una noche estupenda. Pero eso, si acaso, te lo cuento en otro post.

