Pataleo
Querido blog:
Me gustaría saber cuándo tengo derecho a enfadarme. Ya te he dicho alguna que otra vez que en mi vida hay ciertas personas que en estos momentos las considero imprescindibles. No por creer que sin ellos mi vida no tendría sentido, sino porque los quiero muchísimo y perderlos me dolería una barbaridad. A esas personas me entrego por completo, y por ello a veces me siento muy vulnerable. Hay ciertas cosas que a los demás les parece una nimiedad, pero que para mí son demasiado importantes. Por ello, cuando otros las pasan por alto yo me siento ofendido. Sé que la mayoría de las veces tiendo a exagerar las cosas, fruto de mi estúpida inseguridad. Sé que si supieran cómo me va a sentar, se preocuparían más por ello. Pero no me es suficiente. Es algo que me mata por dentro, algo que me hace muchísimo daño.
El problema es que esa inseguridad, ese miedo, actúa doblemente en mi contra. Porque además de sentirme ofendido, pienso que en realidad tampoco es para tanto, cuando quizás debería armarme de valor y darle un toque a la persona indicada para que sepa cómo me siento. Porque quejarse es algo necesario, y si me callo algo que realmente necesito decir, me hundo por dentro. Me siento abatido. Pero lo peor de todo es pensar que no debería sentirme así así de mal. Porque si vivirlo es duro, pensar que no deberías estar así es aun peor.
Y así es como me siento a veces. Mal por ver que me dejan de lado, peor por no atreverme a quejarme, y hecho una mierda por pensar que no debería sentirme así.

