Buceando en mi disco duro

Querido blog:

Hace poco me encontré con esto en mi disco duro. Por lo visto lo escribí en julio de 2007, pero creo que nunca llegué a publicarlo. Ni a continuarlo. De momento.

 

<!-- @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->

Me senté en la arena para ver el atardecer. La playa estaba desierta, a pesar de que el clima era muy agradable y la vista excepcional: el cielo había adquirido un tono rojizo y podía verse cómo, poco a poco, el sol iba descendiendo en el horizonte. Y fue entonces, rodeado de tanta belleza, cuando comprendí que estaba malgastando mi vida. Si aquel paisaje se encontraba a menos de un kilometro de mi hogar y nunca lo había contemplado en su máximo esplendor, era obvio que no era lo único que me estaba perdiendo.

- Así que has leído mi nota – Era la voz de la persona que me había citado.

- "Esta tarde, a las siete, donde nos besamos por primera vez".

- Y por una vez te has dignado a aparecer.

Así era, en efecto. Tan absorto estaba en mi trabajo que no tenía tiempo para ella. Era muy habitual en mí dejarla en la estacada en el último momento. Cuántas veces la había llamado para cancelar nuestros planes, cuando llevaba ya una hora acicalándose para hacerme sentir tan afortunado. Y, desgraciadamente, era aún más habitual que me llamara a la media hora de nuestra cita para confirmar que, una vez más, me había olvidado de ella. Siempre se mostraba comprensiva, me perdonaba y me daba una nueva oportunidad. Sin embargo, y aunque pudiera parecer lo contrario, su paciencia tenía un límite y yo ya lo había traspasado por completo.

- Supongo que no has elegido este sitio por casualidad, ¿verdad? - No necesitaba escuchar su respuesta, era una mujer muy inteligente y escogía cuidadosamente cada detalle para poder expresar sus sentimientos; por eso sabía muy bien que lo que quería decirme no eran precisamente buenas noticias.

- Claro que no - me contestó. Su voz sonaba bastante apagada, confirmando mis augurios. Señalando al horizonte, continuó. - ¿Cuántas veces te habías detenido a observar esta maravilla?

- Ninguna - admití un tanto avergonzado.

- Me lo imaginaba.

Se hizo el silencio, roto únicamente por el relajante sonido de las olas que, tras surcar los mares, mueren en la orilla. Tras un breve pero intenso instante de tiempo, escuché las palabras que cambiaron mi vida por completo.

- Sabes muy bien por qué te he pedido que vinieras. - Se sentó junto a mí y, mientras acariciaba la arena y contemplaba la espléndida puesta de sol, continuó. - Esta es solo una prueba de lo que nos estamos perdiendo. Entiendo perfectamente que tu trabajo sea muy importante, e incluso me parece admirable tu entrega en cuerpo y alma. Sin embargo, yo no puedo seguir así. Te amo muchísimo, y siempre he pensado que tarde o temprano conseguiría hacerme un sitio en tu lista de prioridades para poder compartir nuestras vidas. Llevo dos años esperando y no me has demostrado que esta situación pudiera cambiar ni un ápice. Sé que me adoras y ahora estás arrepentido, puedo verlo en tus ojos. También sé que soy una de las razones por la que te matas a trabajar, pues quieres que me sienta orgullosa de ti. Pero no yo no necesito un hombre del que poder presumir ante mis amigas, sino alguien que quiera ser parte activa de mi vida, que me acompañe en mi lucha diaria y, sobre todo, que pueda y quiera compartir su tiempo conmigo...

16/02/2009 21:02 Autor: gelmir. #.

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.com
Autor: MarkitoXs

Vamos, un DIN A4 de toda la vida.

Fecha: 17/02/2009 11:40.


gravatar.com
Autor: Martukis

Me encanta!! Continúa escribiendo, no se te da nada mal :)

Fecha: 17/02/2009 22:33.


Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.